Café coloquio ESCUELA DHARMA – BY Luz Lavanda

👉¿Eres una mujer adulta que viviste abuso sexual en tu infancia?

👉¿te sientes sola, ansiosa y angustiada?

👉¿Tienes la sensación de estar “tragando” una verdad oculta y te sientes culpable de lo que pasó?

👉¿Sientes auto rechazo y sensación de no valía?

👉¿O ya lo has superado y te gustaría apoyar a otras mujeres con tu experiencia?

Si te ves reflejada te entiendo perfectamente, dado que yo misma lo experimenté.

Viví una situación de abuso sexual grave y recurrente a los 6 años que marcó profundamente mi vida. 

Te invito a compartir conmigo en el PRIMER CAFÉ COLOQUIO DE LA COMUNIDAD LUZ LAVANDA que te aportará un lugar seguro y respetuoso para la conexión y apoyo entre mujeres que vivieron abuso sexual en la infancia.

Mi nombre es Marta Parrilla, soy fundadora de Luz Lavanda, una comunidad creada especialmente para ayudar a mujeres que han vivido abuso sexual en la infancia. Además, en esta comunidad se busca crear un movimiento de concienciación social para prevenir sobre el  abuso sexual en la infancia. 

El PRIMER CAFÉ COLOQUIO DE LA COMUNIDAD LUZ LAVANDA te aportará un lugar seguro y respetuoso para la conexión y apoyo entre mujeres que vivieron abuso sexual en la infancia.

UN ESPACIO EN EL QUE PODER APORTARNOS HERRAMIENTAS Y CONOCIMIENTO PARA APOYARNOS EN NUESTRO PROCESO DE AUTOREALIZACIÓN.

Consecuencias en la edad adulta del abuso infantil en la infancia

Estudios realizados en España (Dr. Félix López, 1994. Ministerio de Asuntos Sociales) un 23-25% de las niñas han sufrido abusos sexuales antes de los 17 años. 

El 60% no recibirá ningún tipo de ayuda.

Y los problemas a lo largo de su ciclo de vida que pueden llegar a desarrollar son desde sentimientos de ansiedad y angustia (46 %), insatisfacción o problemas sexuales (35%) hasta casos con diagnóstico confirmado de depresión (19 %).

Las secuelas de haber vivido abusos sexuales en la infancia pueden acompañarnos a lo largo de toda nuestra edad adulta si no las sanamos desde la raíz

Que el dolor esté oculto y silencioso en nuestro corazón, no significa que no esté. 

Cuando el abuso sexual se produce en la infancia las secuelas son mucho más profundas que cuando se produce en la edad adulta, con muchas capas y ramificaciones. Esencialmente porque éramos niñas y no podíamos comprenderlo, por lo que nuestra salida fue culparnos y rechazarnos. Y esto nos acompañará toda la vida si no hacemos algo al respecto.

Aprendemos a vivir con este dolor ocultándolo, sufriendo en silencio, “olvidándolo”.  Pero aunque lo dejemos debajo de la alfombrilla y no lo veamos, ahí está. Y sin que estemos conscientes, se pone de manifiesto en nuestra realidad adulta con problemas de pareja, insatisfacción en la intimidad, problemas con la comida, adicciones, falta de sentido vital, etc.  La relación con nosotras mismas puede tornarse muy dura, pudiendo ser en ocasiones un auténtico infierno interior.

Es posible que hayamos buscado ayuda profesional o tal vez nos da tanta vergüenza (o tanto miedo) que mejor lo enterramos para siempre en nuestro inconsciente. Es importante entender que muchos de los problemas emocionales en la edad adulta están vinculados con esa herida. 

No es el recuerdo del hecho en sí lo que ocasiona el problema, son las emociones encapsuladas lo que genera el impacto en nuestro autoconcepto e identidad, y esto es lo realmente es problemático si no lo sanamos de raíz

Por eso vuelve una y otra vez, con diferentes caras y matices. Y es por ello que tenemos que encarar la herida de nuestra niña interior, ayudarla a verbalizar sus sentimientos en un lugar seguro, amarla, quererla y ayudarla a que se perdone mediante el reconocimiento profundo de su inocencia.    

Además, el hecho de ser un tabú social y ocurrir en un entorno familiar cercano, hace que el dolor permanezca más oculto y silencioso en nuestro corazón, generando un estigma, sin sentirnos vistas y sin poder expresarnos por miedo al rechazo e incluso pánico, vergüenza y culpa. 

La gran parte del éxito en tu cambio depende de dar voz a tu herida con profesionales que te entiendan y ayuden a reconocer tu inocencia interior, con autocuidado, amor incondicional y respeto hacia el proceso.

¿Quién soy?

Soy una verdadera apasionada del desarrollo humano y del potencial de las personas.

Estudié ingeniería, si bien mi verdadera vocación desde adolescente era el autoconocimiento. Desde que conseguí mi primer trabajo en una prestigiosa multinacional española supe que algo no encajaba. Si bien mi vida continuó. Me casé, fui mamá, me separé y decidí reinventarme profesionalmente dentro de la empresa para la que trabajaba… pero algo seguía haciendo ruido.

Crecí muy cercana a mi familia y hermanos, yo era la hija pequeña. Tenía un vínculo especial con uno de ellos, el más mayor de todos, hoy en día fallecido. Sentía que él me quería mucho y estaba siempre muy pendiente de mí. Jugábamos, me hacía reír y yo confiaba plenamente en él. Hasta que un buen día los juegos se convirtieron en algo más que juegos, se convirtieron en abusos sexuales recurrentes a la edad de 6 años. Mi vida a partir de entonces cambió por completo.

Antes de que estos “juegos” comenzarán yo era una niña alegre y confiada, juguetona y divertida; a partir de aquello mi vida y mi inocencia se ensombreció por completo. Este hecho marcó mi vida para siempre, no hay palabras para describirlo. Es una de las heridas más profundas que puede llevar una persona en el alma, dañando profundamente la identidad y el autoconcepto desde lo más profundo del ser.

Hasta los 25 años no pude verbalizar con nadie lo ocurrido y hasta los 36 años no pude dar detalles significativos sobre los recuerdos ni tan siquiera a los profesionales que me estaban ayudando a superarlo. Mi dolor estuvo dentro de mí muchos, muchos, muchos años. En ese punto comencé a darme cuenta de cuántas de mis decisiones de vida las tomé por un concepto erróneo de mi misma. Me sentía sucia, avergonzada, confusa… Era una niña y no me correspondía vivir esa situación. Cuando cosas así suceden hay mucho de miedo, manipulación emocional, sentimiento de falta de protección, sensación de no valer, miedo a contarlo.

Y así, tras pasar por un difícil pero necesario proceso personal que aún continúa, me di cuenta que estudié ingeniería, si bien mi verdadera pasión es trabajar con personas en el aspecto más emocional. Es por ello que me certifiqué como coach en ICF, estudié inteligencia emocional, registros akáshicos y me profesionalizó en el ámbito del desarrollo humano. Más tarde decidí emprender.

Hoy por hoy, y tras un profundo proceso de perdón, reconocimiento de mi inocencia y sanación, me siento una mujer autorrealizada, libre de culpa y empoderada que he reinventado mi vida de cabeza a pies, y me encantaría ayudarte a qué tu también lo logres.

Misión y visión utópica

Estoy llevando a cabo una misión con causa dentro del proyecto Luz Lavanda. 

Viví un abuso sexual a los 6 años que destrozó mi autoconcepto de arriba abajo. 

Quiero un mundo en el que los niños y las niñas sean respetados. Un mundo en el que la sexualidad y la inocencia se considere como algo sagrado.  Un mundo en el que ningún niño o niña vuelva a sufrir una agresión sexual por parte de un ser adulto de su confianza. Entender que quién lo hace, nuestro verdugo, muy probablemente también fue herido y no supo cómo canalizar su dolor más que haciendo daño a otro ser humano. 

Este mundo libre de agresión sexual,  puede ser que no lo vea en vida, quizás ocurrirá  dentro de muchos años. Pero trabajaré arduamente hoy por esta causa para que mañana (el futuro) sea realidad. Ya no es por mí, es por los niños y las niñas que vienen, es una causa basada en el respeto a la inocencia que empieza por el reconocimiento de la inocencia interior de todos los seres humanos.  

Quiero un mundo en el que mujeres que lamentablemente lo hayan vivido, sanen completamente y se conviertan en mujeres adultas brillantes y luminosas que merecen ser. 

Quiero un mundo en el que podamos dar voz a esta causa sin avergonzarnos o tener miedo, para eliminarla de una vez por todas y construir un mundo mejor para el futuro del planeta. 

El hecho de que el abuso sexual sea un tabú para la sociedad provoca que siga ocurriendo entre niños y niñas de nuestro alrededor: nuestros hijos e hijas, primos y primas, sobrinos, vecinas…  ¡Tenemos que pararlo!

“Tras la charla con Marta me siento más consciente de lo que me pasó y de sus consecuencias. También siento que la sanación está en mi y que debo ver con amor todo esto que me sucedió. Empaticé contigo al saber que pasaste por lo mismo, eso te ayuda a creer que puedes entender los traumas y no que estás con una persona que solo tiene el conocimiento científico de cómo tratarte. Me he sentido mucho mejor, creo que mi cuerpo lo siente. Creo que es una cuestión de tiempo y de escucharme a mí misma”

N. Zurita

43 años, Ecuador

“Cuando conocí a Marta sentí una conexión instantánea más allá de lo normal.  Sentí una inmediata empatía de su parte y ganas de aportar a mi vida.  Luego me di cuenta que teníamos muchas similitudes en cómo crecimos y las malas experiencias que tuvimos. Me sentí con tanta confianza con ella que inmediatamente le compartí un secreto que no le había compartido a nadie:  que había sido abusada sexualmente por 2 familiares.  Marta me guió con certeza, coraje y amor y me hizo  ver estas malas experiencias con otros ojos.  Después tuve la experiencia de abrir los Registros Akáshicos con ella.  He de decir que antes de que ella me hablara de ello nunca había escuchado al respecto así que no sabía qué esperar.  Ella abrió mis registros Akáshicos con mucha experiencia y amor y he de decir que parte de la experiencia fue perdonar, aceptar, pedirles perdón y mandarles amor a los abusadores sexuales.   Increíblemente después de esto puedo hablar de ello sin que me afecte emocionalmente y vivo el perdón y amor hacia ellos”

Silvia Titus

47 años, Holanda

“Después de más de 10 años trabajando mi crecimiento personal descubrí que había recibido abuso infantil en mi infancia, gracias a Marta he logrado darle luz, verme y reencontrarme con aquella niña a la cual hirieron, quitándome la inocencia, ahora como adulta me apoya a sanar esa herida y hacer Red con otras mujeres que como yo lo ha vivido y así sanar juntas, en un espacio seguro y de contención ¿nos vemos en el café? Hablar sana, refleja y da paz.

Un abrazo compañeras. Nos necesitamos. Juntas podemos”

Mar

37 años, España

“La charla que tuve con Marta fue muy movilizante y sanadora para mí. Comparto que me pasó algo simbólico al culminar nuestro primer encuentro, y es que tengo una orquidea baby al lado de la ventana y  ni bien terminamos, sentí la necesidad de abrir las cortinas para que ingresara más luz en mi espacio, y al hacerlo , accidentalmente se me cayó al piso esa plantita “baby” que venía cuidando mucho y cuando la ví rota en el suelo, me puse a llorar desconsoladamente como una nena… si bien me gustan las plantas, nunca tuve esta reacción! no podía dejar de llorar e instintivamente me puse a escribir todo lo que me había ocurrido durante ese día y las sincronicidades que sentí con Marta, como por arte de magia se me vino a la memoria parte de mi niñez… Te lo cuento y me vuelven estas ganas de llorar… Claramente es muy sanador compartir y hablar de “este tema” de la mano de Marta, ella tiene algo especial. Apoyo y comparto totalmente su misión de erradicar totalmente el abuso sexual infantil! ☸️

Marisol HS

48 años, Argentina

“Hablar contigo es muy fácil, Marta, tu dulzura, transparencia y honestidad creo que te permite conectar con las personas respetuosamente…y es lo que sentí al hablar contigo.

Transmites paz….y es como que se creó un espacio seguro, tranquilo, pausado …entonces nos contamos muchas cosas …me pareció muy chula esa conexión

Hablar de un tema así, inevitablemente te hace volver a momentos que no te gustan y aunque lo tengas superado …o quizás no…..ayuda hablarlo, compartirlo….porque un posible peso, un posible dolor ….se comparte y se lleva mejor entre varios🤗

Almudena G

43 años

Como inscribirte

Inscríbete a nuestro primer café-coloquio gratuito para compartir, en un lugar seguro, entre mujeres que hemos vivido abuso sexual en la infancia y poder aportarnos herramientas y conocimiento para apoyarnos mutuamente en este proceso de sanación. 

Para mujeres que han vivido abuso sexual en la infancia y que aún no lo han sanado, o que lo han sanado y quieren ayudar a otras mujeres.

En este espacio nos reuniremos por zoom durante 1 hora para dar voz al alma, dado que fuimos y somos inocentes. Nos merecemos perdonarnos. 

Cuando: XXX

Y si no quiero hablar todavía…

En este lugar seguro podrás tan sólo escuchar o aportar, tu ritmo es respetado. No se trata de contar nuestra historia ni entrar en detalles escabrosos, se trata de compartir conocimiento y darnos apoyo desde nuestra verdad y experiencia vivida, dado que nadie como otras personas que lo han vivido pueden comprender lo que significa.

Pensado para compartir en un lugar seguro y con personas que te entienden porque han vivido la misma experiencia y alcanzar paso a paso la paz, mostrarte más libre y acelerar el proceso. 

Compártelo con tus allegados, ¡quizás puedas ayudar a alguien más que lo necesite!